¿Eres un apasionado de los baños termales? ¿Te gustaría conocer la tradición japonesa que inspiró películas como “El Viaje de Chihiro”? Acompáñanos en este viaje exclusivo que hicimos junto con algunos estudiantes de la Coto Language Academy en Tokio a uno de los baños más típicos de la capital de Japón.

Los baños comunes comenzaron en un templo budista en Japón durante el Período Nara (710) pero fue durante el siglo XIII cuando numerosas casas de baños se abrieron a lo largo y ancho del país. Durante el Período Showa (1926 – 1989) éstos establecimientos disfrutaron de su edad de oro y sólo en Tokio se podían encontrar más de 2000 casas dedicadas a baños termales. Hoy en día, alrededor de 600 sentô (casas de baños) resisten el paso del tiempo y se aferran a una cultura, desafortunadamente en declive.

 

Los Sentô son famosos por sus obras de arte dentro de los baños. Debido al calor y la humedad, deben ser repintados al menos una vez al año.

La palabra sentô, “銭湯” tiene su origen en la moneda de 100 yenes que se debía de pagar al entrar a los baños. La palabra “sen”, en Kanji” significa “una moneda de 100” y “tou”, “”, significa agua caliente.

Sala anterior a los baños, donde la gente suele charlar y descansar después de un buen baño caliente.

Los sentô son generalmente dirigidos por una familia. Los dos sentô que pudimos visitar en el distrito de Ota, al sur de Tokio, pertenecen a la tercera generación de una familia que desde hace más de 100 años se dedica a los baños termales. Los dueños actuales nos contaron que, desde niños, los baños han sido su día a día.

También nos contaron que la vida de un dueño de un sentô no es una vida fácil. Hay que levantarse alrededor de las 10:00 y empezar a hervir el agua para que los baños se calienten. Este proceso requiere al menos unas 2 horas. Los dueños nos contaron que, hoy en día, los sentô cuentan con calderas de gas y que, antiguamente, el agua ser hervía quemando leña en un horno. Para ahorrar, los dueños puntualizaron que en aquella época utilizaban la madera de casas demolidas.

Mientras el agua se calienta, los dueños pueden dedicarse a otras cosas, cómo preparar la comida o limpiar los baños. El sentô suele abrir alrededor de las 12:00 o las 14:00 dependiendo del área. Los dueños tienen que hacerse cargo de la recepción, entregando toallas y atendiendo a los clientes durante las horas en las que los baños permanecen abiertos.

Sólo disponen de unos minutos para la cena. Estos baños públicos suelen estar abiertos hasta bien entrada la noche, ¡algunas veces hasta las 3:00 de la madrugada! Algunos tienen baños al aire libre, lo que permite disfrutar de las estrellas mientras se disfruta de un baño.

Una vez se cierran, los dueños tienen que limpiar los baños y las diferentes habitaciones, lo que lleva alrededor de una hora y media. ¡Después de eso, por fin pueden irse a la cama! Eso sí, no sin antes disfrutar de un baño caliente (¡ellos también tienen derecho!) Uno de los dueños que estuvo hablando con nosotros nos dijo que él apenas duerme 3 horas cada día y lleva trabajando en el sentô más de 30 años.

En la foto puedes ver un 黒湯 (kuroyu), un baño con aguas naturales. ¡El agua es negra debido a su alto contenido en minerales!

Los sentô son una parte muy importante de la cultura y sociedad japonesa. O al menos lo era antes de que se introdujesen los baños privados en las casas japonesas. Sin embargo, muchos japoneses prefieren disfrutar de un buen baño en un sentô y charlar con la gente que allí se reúne antes que darse una simple ducha en casa.

Los japoneses suelen charlar sobre el trabajo o su vida diaria mientras se relajan con el vapor de los baños que alcanza temperaturas de 45°C. Las aguas calientes provienen, muchas veces, de fuentes naturales y son ricas en minerales beneficiosos para el cuerpo y la piel.

Uno de los dueños nos contó que un beneficio muy importante de los sentô es reducir el riesgo de accidente por la diferencia de temperaturas entre el baño y cualquier otra habitación. Durante el invierno, en Japón las casas suelen estar bastante frías y cada año, miles de japoneses experimentan accidentes al cambiar demasiado rápido de una habitación muy caliente (el baño) a otra muy fría. En los sentô, la diferencia de temperaturas no es tan alta y este riesgo es mínimo.

Los sentô más tradicionales son un lugar muy importante para las personas mayores en Japón, a las que les encanta pasar horas hablando con sus amigos dentro de los baños y en la estancia anterior, donde suele haber sillones para descansar después de un baño caliente.

¡Muchos de ellos estarán encantados de hablar contigo aunque seas extranjero! Después de un baño, es recomendable beber algo para rehidratar el cuerpo. Generalmente, en la estancia anterior a los baños suele haber máquinas de bebidas.

El precio está fijado por la prefectura de Tokio y, actualmente, la entrada cuesta 460 yenes. Normalmente, el jabón y champú están incluidos en el precio del sentô y, si no llevas tu propia toalla, puedes alquilar una allí mismo. Si necesitas relajarte después de un día duro y una ducha no es suficiente, te recomendamos que descubras algún sentô por cualquier barrio de Tokio, ¡encontrarás uno cuando menos te lo esperes y en la calle más pequeña! Como curiosidad, cerca de los sentô suele haber una “coin laundry”. ¿Por qué? Resulta que, en estas lavadoras, se utiliza el agua de los baños termales, y la ropa suele quedar mucho más suave.

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